SOLO LAS PALABRAS QUE MERECEN EXISTIR, SON LAS PALABRAS MEJORES QUE EL SILENCIO.

lunes, 11 de junio de 2012

El lenguaje


  1. El lobo de la noche mastica los escombros del lenguaje / Transmuta las vocales / Enumera el coro polifónico de los cánticos versados / Dioses milenarios proclaman el llanto de la derrota / Las letras brotan en la arena del desierto / Dispersa el viento el eco del gemido / Árida la lengua / sorbe la última gota del estanque / Sequía en las cuerdas vocales / Hambre que lame la herida / Un vino amargo lastima la papila / El ojo errante señala la línea / Entrelíneas del saber / Todo lo he olvidado / Desmemoria que desgarra cada párrafo / Silencio / Nada más que esta triste mujer que enmudece / Tu nombre.

    amd

jueves, 17 de mayo de 2012

A MI MADRE




El tiempo / el transcurso / los años como daga que corta sigilosa tu pasado vertical /  principio efímero de la muerte que deviene y se instala aquí cómodamente / como dueña / como meretriz de ampulosas manos que roen la carne de las vírgenes / perecedero de la luz fugando entre estelas tenebrosas de la vida / tu voz / tu grito / traslucía imágenes / marioneta de brazos y cabeza quebradiza / y la visión torrente de tus ojos fieles / felinos/ filosos/ inconmensurables se mezclan con el sudor de la frente / se descompone en pedazos / trazos / trozos de naranjas que las bocas implacables devoran con la voracidad de los suicidas / el  silencio agobia el lenguaje que pugna por salir/  clamor / aullido / alarido no saciado /  misterio entre los párpados que añoran el cáliz sagrado de tu mano / voces / voces / voces rojas como hilos de sangre que brotan de tus labios /  derrapan el rosedal que te decía / siempre te decía yo / casi sin pensarlo / El viento trastabilla los peldaños de tu ausencia / sus pies descalzos / enfurecidos / vagan en lo continuo de los días y el ahora cae sobre mí / como una ojera nocturna que sepulta las gaviotas de tu cuerpo/ ¿Quién ahora te dirá? ¿Y por qué ahora desaparece tu imagen en las cenizas guardadas en el cofre? / Torbellino de huracanes innombrables / ráfaga de remotos silencios / y vuelves a aparecer como fantasma en la hebra acabada de la noche / ¿quién diseñó ese punto voraz que te fagocita lentamente? / Fulgor / fragor / furor / fluorescencia de estrellas consteladas que hieren mi mirada / y el nombre de la historia replicando sin mesura en la boca gigante de los muertos.

A mi madre

Ana Danich

martes, 15 de mayo de 2012

Con V de Vian


Preso en la hojarasca  un topo rojo asoma sus manitas aterciopeladas, sus dedos forcejean el amarillo quebradizo de las páginas,  impulsa de arriba  a  abajo su cuerpo lanudo desperezándose del sueño dormido tantos años, eleva su lomo con la fuerza de un titán. Una luna sabatina  asoma su  corona de hielo sobre los tejados citadinos. 

La madrugada se desvanece a fuego lento.

La pila de libros que carga sobre su espalda se resiste a trastocar el azar que  unas manos inexpertas ordenaron sin pensar.

Atrapado entre labios morenos que alguna vez sentenciaron higos veraniegos y unos ojos fluorescentes matizados de azulinos trazos, su lomo rojo azul de letras negras reluce olvidado. Mis dedos lo resucitan de la asfixia del amor, desciende suavemente los escalones  de la historia, Platón le hace un guiño con un ojo sabio que se hunde en el abismo, Friedrich apoya su bigote evitando que tropiece, los poetas le tienden una alfombra de luciérnagas.

 Peldaño a peldaño se desliza sobre la mesa, reclinándose  extenuado sobre la madera que fulgura las primeras luces del amanecer. Dos alitas maquilladas  de lágrimas emergen de sus hojas, es una mariposa recién salida del capullo, minúsculas partículas esparcen destellos dorados sobre el aire enrarecido,  inquietas  sobrevuelan mi impaciente cabeza, giran, saltan, se deslizan por el tobogán de mis cabellos, se posan en mi hombro y susurran secretos con una tenue voz de magas y hechiceras.

Gira la escalera del tiempo y  un cuervo da tres picotazos a mi mano para abrir la puerta… Cada página es una carta que lee el porvenir de mi pasado.

Se estremecen las hadas y el ámbar de sus cuerpos etéreos se posa en mis pestañas  salpicadas de un arcoíris resplandeciente. Enciendo la fogata en mi palma  invernal. Las llamas danzan multicolores iluminando las letras que tintinean  desordenadas en cada acento, las notas musicales de Orfeo.

Una brisa pretérita  alimenta el fuego sacro, signando  el silencio con su colosal  imagen.

Sus alas rozan las oscuras ojeras de la noche.

 Caracolea  su nombre en la danza nupcial de los flamencos… y yo lo repito como un eco…“ Boris Vian…Vian…Vian…” 

 Ana Danich (de: Cuentos para contar a niños)





domingo, 13 de mayo de 2012

BIBLIOTECAS

  1. Del otro lado de esta ventana una ventana/ la niebla dibuja un trampolín que mis dedos saltan a oscuras/ entre dos puntos horizontales el ojo se abre relampagueante/ echa un destello sobre la mesa de vetas ajadas/ un laberinto que mis uñas ...hormigas dibujan sobre la madera añosa/ la luz de la linterna languidece sobre el opaco de los lomos desgastados/ una brasa encendida estela el aire crepitando su último aliento/ caballo rojo furioso en los cristales/ cabalga inmortal en los espacios del pasado/ otro tiempo/ la memoria Ireneo desmemoria los instantes/susurros/ muerden el lóbulo de mi oreja/servida en el plato de Moctezuma/ Italo/ habías llegado a tiempo para vivir y para olvidar/ recuerdo cada palabra para olvidar/ todo es tiempo/ bibliotecas/ giro en espiral/ y Piet que no sabe que está aquí/ rojo abstracto que toca mi boca/ toca mi boca Julio/ toca mi boca/ en la noche crepuscular que nos convoca/ crepusculario Pablo/ sumerge tu barco estremecido en el mar/ regresa a Ítaca que te ha concedido ya un hermoso viaje/ Κωνσταντίνος / el viaje que viajamos sobre tu lomo rocinante/ para alcanzar la ventura de enloquecer creyéndonos ridículos/ románticos/ buscando la verdad/en las páginas de un libro.

    Ana Danich

     

lunes, 26 de marzo de 2012

La poesía no hay que entenderla, hay que vivirla apasionadamente, igual que el amor, que todas las emociones que nos atraviesan, la poesía nos dice en cada signo, nos significa, nos eleva a un mundo alejado de la mediocridad, nos nombra en el silencio...


amd.



martes, 20 de marzo de 2012

Lo que ustedes no saben mi queridas amigas es que yo se leer a las personas, no saben que una palabra encierra todos los significados posibles, pero cuando se trata de preconceptos establecidos por esa manera de ser, tan parejita, tan equilibrada, tan limitada por los propios limites que ustedes se imponen, esa sola palabra baja rodando como una bola de nieve que en el trayecto se convierte en aluvión, hasta estallar en la cara de quién escribe. Y es que ustedes, mi amigas, son tan normales, siempre con la palabra justa, siempre midiendo lo que se debe decir y lo que no, que cuando el subconsciente despierta se vuelve irrefrenable. Y es justamente en ese lugar donde yo entro a leerlas, a viajar por la sangre de sus vidas tan chiquitas, tan justas en medida y peso, tan perfectamente diagramadas, como si el solo hecho de manifestarse dentro de los convencionalismos, hiciera de ustedes seres que disfrutan en la esfera de una ciudad sitiada por mediocres. Me espanta la dimensión con que ven la vida, la confusión de su Yo que riñe con su Ello, pareciera que no saben que aunque hablen poco, tarde o temprano el Ello las traiciona y entonces se les arma una torre de babel que no logran ordenar ni siquiera pidiendo disculpas. Tal vez ni se han dado cuenta, a veces opto por pensar eso, en un acto de piedad hacia ustedes, ¿qué más puedo hacer?, no me queda otra que creer que no saben lo que dicen, tan mesuradas, tan midiendo por lo bajo las truculentas pasiones que me caracterizan, tan creyendo que soy la Mata Hari que ustedes no pudieron ser, ¡qué pena ser tan prejuiciosas! que tengan pensamientos tan mezquinos, que no tengan capacidad de adentrarse en el individuo para descubrir de que fibra está compuesto, ese es un esfuerzo que no puedo reclamarles, al fin y al cabo, solo las atrevidas somos capaces de leer al otro, y esa es una condición que se forma viviendo la calle, ese lugar que ustedes temen… no podría ser de otra manera mis adoradas compañeras, la vida, la sutil, la monstruosa, la lacerante, la que te parte cada noche y vuelve a unirte al otro día con un cigarrillo en la boca y un café humeante para escapar de las sombras del pensamiento que las tinieblas del significado marcan en mi memoria, esa vida, esa que ustedes no conocen, justamente es la que me enseña a comprender el por qué de sus pruritos…

Ana Danich 




miércoles, 25 de enero de 2012

"Југославија"

                                                                     El tiempo no muere jamás
                                                                     el círculo no se completa.
                                                                              Milcho Manchevski
                                                                            
Solo llevo tu nombre.
El nombre que me diste.
Nombre de calles empedradas
que las muchachas bajan
sin encanto en sus miradas.
Nombre de iglesias bizantinas
que despuntan sus cúpulas
en el murmullo de oraciones
tras las cortinas doradas del poniente.
Nombre de perros esteparios que vagan
los escalones rocosos de los montes
donde sibila el viento solitario.
Nombre de  rudos hombres
con fusiles colgando
en sus espaldas de ventiscas.
Y el olvido del perdón en el gesto,
en los rostros marchitos de la guerra
desolando los caminos de tu estirpe.
El aire mediterráneo huele a sangre,
horada las rocas áridas de los pueblos
 sin puertas ni ventanas.
Las llaves escondidas en el hueco.
Las llaves oxidadas por el tiempo.
Gitano que la muerte arrebató
en la tregua no cumplida,
la venganza pulsó el gatillo
con sus dedos siniestros.
Era el tiempo de morir.
La hoz clavada en el pecho del anciano
y una niña que corría
y una voz que nadie comprendía
y un parto y una oveja que nacía
y un lamento de mujeres
ataviadas de espanto
alrededor del cadáver,
ataviadas de espanto, iban.
Bala perdida o dirigida
desgarrando el pecho indefenso
de la inocencia primera,
bala inesperada, bala esperada.
Y la venganza se hizo río,
serpenteó por las venas inocentes
 del niño con metralla
que jugaba a ser hombre.
Y no bastaba…
No alcanzaba el torrente que fluía
sobre las fosas donde los hombres
enterraban a los muertos sin nombre
y sin señales de haber existido
en la escarpada tierra de tu tierra.
Me diste tu nombre
Padre.
“El tiempo no muere jamás”
…Después de la lluvia…


Ana Danich (de: Cuerpo de Piedra)