SOLO LAS PALABRAS QUE MERECEN EXISTIR, SON LAS PALABRAS MEJORES QUE EL SILENCIO.

jueves, 10 de julio de 2014

PEQUEÑOS POEMAS A MARÍA C

*

Hay una lágrima que cae
se incendia
entre la llama y el hielo

amiga amiga

no caigas...

*

me pedís que duerma
¿cómo?

amiga amiga

si desde el techo llueven muertos

*

ni whisky ni humo

amiga

podrán resucitarme

*

solo cuando amamos
dijiste
amiga
amamos solo cuando

nos resucitan

*

una gaviota me rozó
con sus alas de fuego
amiga

soy un mar que sangra


ana danich






lunes, 7 de julio de 2014

HERIDA


Si fuera un titán, mi vida
me arrancaría la lengua
y la cosería en tu boca
para que me nombraras

pero  soy un pájaro herido
mudo en mi jaula
solo eso, mi vida


y digo no.



Ana Danich  (de: Contemplación)

martes, 1 de julio de 2014

DULCES SUEÑOS

-Estamos solos, gil- le responde mi amigo a un amigo que le cuenta sobre una amante que lo abandonó hace unos días.

El tipo masca un chicle y escupe su saliva en la pantalla, espera que su amigo le responda, pasan los minutos y nada. Se levanta y va directo al balcón minúsculo, enciende un cigarrillo, camina seis pasos hacia un extremo, vuelve sobre sus pasos, mira el muro del edificio de al lado que se levanta ante sus ojos, lo ve arruinado. Le recuerda a él.

Vuelve para ver si su amigo le respondió. Piensa que tal vez el otro ha tenido una urgencia que lo hizo desistir de responder. O quizás está pensando que decirle. Espera pacientemente mientras el minutero avanza impasible con ese tric trac de hierros vencidos; el mismo ruido que hacen sus dientes cuando la madrugada avanza y el sueño que está sentado cómodamente  en la mesa de luz lo mira burlándose como  un clown que disfruta viéndolo padecer.  Piensa en sus huesos que se asemejan a ese reloj desvencijado, atrapado por un tiempo que se ha ido esfumando sin que él haya tomado nota.

Piensa  en aquellos  que miraban el  programa: “Solos en la   madrugada” de la Tv española,  hace 36 años, e intenta recordar las palabras de los que como él alguna vez hablaron de la agonía que sintieron cuando se sentaron frente al micrófono.  Ahora, (se lamenta), todo eso que sentí alguna vez   se transformó frente a  una pantalla de Pc,  que nos traga como si fuéramos animales desollados y metidos en esa máquina  que nos tritura como a un pedazo de carne inservible.

-A nadie parece importarle, che.- reclama para sus adentros.

Su interior es un territorio que implosiona  con un estruendo que rasga la pared de sus cavidades. Cientos de bombas estallan dirigiendo esquirlas a las zonas más sensibles. La espera se convierte en un aliento nauseabundo que cae como una bruma sobre su cuerpo.

Mientras espera se distrae mirando fotos y piensa en los que están del otro lado. Enceguecido por el resplandor de la pantalla cierra los ojos, su cabeza cae hacia adelante y de su boca pende un hilo de saliva que se desliza lentamente hasta impregnar el cuello de su camisa. Lentamente la tela va humedeciéndose hasta pegarse en el pecho.  Percibe el olor amargo que se ha formado entre el contacto del líquido pegajoso y el sudor de su cuerpo. El hedor lo hace reaccionar. Levanta la cara justo en el momento en que por la pantalla pasa un rostro amoratado. Es el de un hombre de 50 años con la cara ametrallada en algún lejano país de medio oriente. Confundido no sabe si está atravesando el entresueño o es el reflejo de ese hombre que muere con una piedra en la mano.

El minutero  avanza disparando diez  Drones cargados de misiles. Sobrevuela un estado de guerra adentro de su cabeza.

Regresa al  balcón, enciende otro cigarrillo y  mira nuevamente  el muro gris que se yergue frente a sus ojos.

-Ésta es una pared del tiempo de ñaupa, che - Dice, hablándose a sí mismo.

Examina con un ademán la altura del muro como lo hace cada madrugada. 

Se calza las botas y sube los 10 pisos hasta la azotea. Un viento golpea su cuerpo que se bambolea como  el nido de un bicho canasto. Grita, ¡amada mía!, creyendo que tal vez el viento oficiara de mensajero. –Pobre iluso- susurra con un gesto inhumano masticado entre los dientes.

-Estamos solos…che.- Repite. (Las cosas que hace la gente cuando se enamora)            
Un segundo antes… vuelve a gritar.  -Dulces sueños, querida mía.

-¡Dulces sueñooooooooooooooooos!-

Ana Danich (de: Veinte Cuentos en Cuclillas)




viernes, 27 de junio de 2014

EXTRAÑEZA

avanzó la noche y no supe de vos

en la ventana una gata maullaba
la sombra de una percha


desnuda de tu mar


Ana Danich (de: contemplación)

lunes, 23 de junio de 2014

LUNES OTRA VEZ

Lunes, 6 de la mañana. Despierto escuchando las gotas que caen sobre la chapa del aire acondicionado.  Enciendo la luz, un maullido se desliza por la hendidura de la puerta de mi habitación. Abro los ojos, me pesan, el lagrimal esta seco, anoche una avispa depositó su veneno ahí y arde.

Apoyo un  pie en el suelo. El frío del parqué muerde la punta de mis dedos. Los contraigo. Deslizo mi mano por los bordes de la pared, una sensación de vacío me envuelve como si no hubiera luz que alcanzara a despejar el camino.

El cuerpo me pesa como un saco humano embestido en el ring. Un fuerte dolor golpea mi nuca mientras camino por la habitación. Mis piernas entumecidas se resisten a ejecutar la opereta de todos los días.  Siento que el piso en un segundo se transforma en un colchón de hojas  mullidas como si en breves instantes se hubiese  aglomerado aquí el otoño muerto hace dos días. Es invierno y ellas vinieron  para resguardarse del frío que sacude las ramas de los árboles.

Escucho una puerta que se abre en el departamento vecino. Introducen una llave que golpetea en la concavidad de la cerradura. Los niños comenzaron a  quejarse resquebrajando el silencio de la madrugada. Confundo sus llantos con el  de un gato encerrado en el cajón de una cómoda.

Muerdo una hebra de piel que sobresale de mi dedo índice. La sangre corre por la uña y el dolor perfora. En la cocina, lleno una taza con vinagre y lo introduzco, me tapo la boca para que no se escuche el alarido. He provocado el tormento con el mismo placer que siente un niño destripando la muñeca de su hermana. Lamo mi dedo después del sacrificio y lo escruto como si él fuera a contestar  las preguntas que jamás nadie hizo. Me responde en carne viva.

La mañana con su runtuntún golpea la ventana. Es lo que estaba esperando.



Ana Danich

domingo, 22 de junio de 2014

jueves, 19 de junio de 2014

INRI

eres  clavado sobre mi cuerpo
un pájaro sin alas
desclava la rama y la hierba de mi sombra
ven a mí desnudo y en llamas
ven

y sálvame

Ana Danich (de: Cuerpo de Piedra)