SOLO LAS PALABRAS QUE MERECEN EXISTIR, SON LAS PALABRAS MEJORES QUE EL SILENCIO.

sábado, 26 de septiembre de 2015

CUERPO DE PIEDRA - Presentado por Noemí Correa Olivé

Leer la poética de Ana es penetrar en un lenguaje donde no existe un denominador común. Su poesía vigorosa la descubre en guerra consigo misma y contra el mundo de las sinrazones; es la voz potente que en un clima de tensión reclama por el desamparo del dolor que victimiza, es la voz de su propia obsesión militante de la vida con el fuego de una palabra que lapida.

Poesía devoradora de hombres y de injusticias, surge de la inocencia de quien nace cada día, todos los días, a una nueva ilusión, con la fuerza que tienen las mujeres que luchan por sus ideales y no se resignan. Su palabra no es neutral ni cobarde: con la pureza de lo prístino y lo visceral, raspa la verdad hasta el hueso en figuras poéticas notables.

En Cuerpo de Piedra el acto creador surge desde la zona de incomodidad. Muestra una poesía de mirada penetrante acerca de su entorno y de un Uno Mismo sumergido en la culpa, la obsesión y el dolor. Y no hay elipsis, no es una escritura elíptica, pero sí hace gala de imágenes metafóricas asombrosas en hallazgos poéticos de alto vuelo.

La poesía de Ana no registra censura ni misericordia, construye un escenario desgarrador y contundente. Con ilusión de bisturí plantea una posible épica ritual con la pulsión de muerte. Justiciera en todo aquello que la conmueve, esgrime su letra como sable en un evidente esfuerzo por superar el útero materno y una realidad que la acongoja. Para Ana Danich, la poesía es el lugar de la batalla. No traza una simple enunciación de imágenes poéticas con el intento de conmover por su novedad, estética o porque rompe estructuras tradicionales: la poesía de Ana tiene algo para decir y ese algo le lastima el alma y la moviliza. Usa la palabra que va dirigida al corazón del lector para sangrar y cicatrizar heridas que rinden tributo a lo trágico.

También se expresa con maestría desde la antípoda: en la ternura, la pequeñez, lo frágil, lo sutil, la suavidad, en todo aquello que la necesita para recibir su fortaleza abrumadora. Una catarata irrefrenable de imágenes poéticas e ideas delata su sorprendente imaginación.

Como me ha ocurrido con algún que otro autor, mientras leía Cuerpo de Piedra debí regresar con frecuencia a contemplar el  rostro de Ana, para encontrar un correlato, una señal, algo que anticipe o explique la trama asombrosa de su poética.

Ana dice, “la poesía me salva”, y es en esta catarsis donde aparecen, su decisión de no renunciar a las utopías y su compromiso militante en la conflictividad que nos abarca. Aquí encuentra el punto de fuga de su horizonte.

El lector, a través de sus cristales complementará con sus propios significantes esta obra notable que escapa a los cánones comunes y enriquece el repertorio poético de estos tiempos.

Deseo mucho éxito a CUERPO DE PIEDRA, se lo merece. Y quiero agradecerle a Ana por formar parte de los millones de seres humanos que hoy eligen la palabra, y más aún, el lenguaje poético, con compromiso y dignidad para pensar un mundo en el cual todo se pueda resolver en paz, con la transversalidad de la Poesía.

Finalmente te digo, Ana, que es precisamente con la Piedra que el agua se vuelve cantarina.


NOEMI CORREA OLIVE


sábado, 12 de septiembre de 2015

CUERPO DE PIEDRA de Ana Danich

Editorial Ciudad Gótica tiene el agrado 
de invitarlos a la presentación del libro

   "CUERPO DE PIEDRA"

de Ana Danich

Centro Cultural de la Cooperación
San Martín N° 1371 - Rosario

Martes 22 de Septiembre de 2015 - 19,30 hs

Presenta: Noemí Correa
Lectura de su prólogo: Humberto Lobbosco
Lectura de poemas: Ana María Simón Calvo
                                 Carlos Soto Payva
Música: Isabel Puebla

Contratapa: Jorge Ariel Madrazo


sábado, 28 de marzo de 2015

Los blancos (Fader)

El cielo, ese azul que se multiplica y matiza la naturaleza, ese blanco que irradia la fuerza del espíritu, la punta de las zapatillas casi rozando el agua, las manos sobre la falda y entre ellas un libro de poemas, el azul enmarcando el blanco o el blanco desafiando al azul. Esa niña mujer ¿qué está mirando? ¿o acaso está recordando? ese horizonte en que la luz del atardecer, ¿o acaso el la hora de la siesta?, impacta sobre la piedra blanca, sobre el cabello trenzado en dónde anidan los recuerdos. Esa quietud del paisaje y el viento en las nubes pasajeras que escriben tu nombre. 
Este día, esta luz, y la vida esperándote para jugar contigo desde el amanecer.

Ana Danich




martes, 10 de febrero de 2015

Brutal filosofía




sentada en la cocina, mirando entre los muros
como fuga la última sombra de la noche
veo a mi madre con una mano sujetando su frente
en la otra, un lápiz similar a la bomba de Alfonsina
garabatea palabras en las hojas de un cuaderno
(está inventándome un poema)


es domingo, ella mece mi cuna mientras  canta
-luciérnaga curiosa que verás que eres  mi consuelo-


invade su boca un puñado de calandrias
sus labios las arrojan sobre mi almohada
chillan frases en mi oído de niña abandonada


 –“no te apresures, pequeña,
los años,  con sus sabias enseñanzas
te enseñarán su brutal filosofía”-


Ana Danich  10/02/2015  (de CUERPO DE PIEDRA)



jueves, 22 de enero de 2015

Apuesta


apuesto  que si sos  un tipo convencional
de esos que se levantan a las 5 de la madrugada
prepara el mate y arranca de un mordisco una migaja
mira la calle desolada  y detiene sus ojos en la cruel mañana
cuando te enfrentas al espejo  te preguntás que fue  lo que pasó
resignado rasurás tu barba  en la práctica cotidiana
te bañas un día sí y un día no porque el jabón a veces no alcanza
te vestís con tus pobres pilchas de asalariado marginal
mirás a tus hijos dormidos y temblás al decirles adiós
cerrás la puerta y dejás detrás de vos una casa a medio terminar
subís a tu bicicleta y atravesás la ciudad de una punta a la otra
sabiendo que para eso no necesitás ser un ángel
te sentás frente a la máquina de escribir porque no te queda otra
más que repetir el acto cotidiano al que te acostumbraste
a fuerza de no haber tenido otra oportunidad

apuesto  que  volvés y no te animás a besar a tu mujer
porque la vergüenza te robó el último gesto de dignidad
y tus hijos no te abrazan porque ya lo entendieron
apuesto  que cenás sumido en el silencio del abandono
y apagás la luz a última hora sabiendo que te esperan
diez años más aunque no sabés si tendrás la valentía suficiente
porque la actitud no la podés comprar en un shopping de clase media
y no te animás a cerrar los ojos para no tener que volver
a repetir cada mañana la misma historia

apuesto que si desesperado un día  decidís pegarte un tiro
y así terminar con tu ruinosa vida de imposibilidades
apuesto que nadie saldrá a la calle a gritar tu nombre
mucho menos a decir que ellos son vos…


Ana Danich  (de: Cuerpo de Piedra)




lunes, 5 de enero de 2015

Debido a los acontecimientos de estos días

(a María Cristina)

las vasijas de barro que dejaste
el cigarrillo consumiéndose en el plato
el café con leche que solías prepararme
el sueño interrumpido a cada hora
tu danza de patines sobre el patio
las castañas pudriéndose en la tierra
tus ojos espejados en el río
mi boca hambrienta de palabras
el silabeo esparcido por el viento
tu voz en el contestador automático
la noche que me atrapa con su boca
tus cactus en la mesa de mi casa
las horas de ida y de regreso
la parca burlándose en mi cara
tus pies aplastando a las hormigas
los carnavales bulliciosos de nuestro barrio
los cincuenta pasos de tu casa hasta mi casa
los cincuenta pasos de mi casa hasta tu casa
tu perro flaco esperándote en la puerta
 tu gato durmiendo manso en el canasto
las calandrias picoteando tu ventana
las golondrinas que anidan en la mía

cuatro de enero de dos mil quince
enterradas para siempre tus cenizas
maraña brutal de los recuerdos
aliento injusto de Dios en ese hueco
mi adiós, mi clamor, mi muerte en vida
mi poema final… mi despedida…



(de Cuerpo de Piedra)
Ana Danich 4 de Enero de 2015

viernes, 26 de diciembre de 2014

FUI HASTA EL RÍO

Fui hasta el río a buscar tu nombre
cuatro o cinco muchachos chapoteaban
sobre las lagunitas que dejó el diluvio
un perro loco le ladraba a una hoja
que flotaba adentro de un charquito
después del chubasco un barco extranjero
se mecía en la corriente que bajaba
arrastrando camalotes desde el norte.

Fui hasta el río a buscar tu nombre
vi a las garzas de la isla muy juntitas
unas con otras resistiendo el temporal
ningún pájaro volaba esta mañana
ni la calandria ave mimus de tu nido
mucho menos los colibríes, ésos
a los que endulzabas su platito
con el azúcar rubia de tu mesa.

Fui hasta el río a buscar tu nombre
el agua bajaba por las escalinatas
de parque España y dos niñitos
con  camisetas rojas como la hoja
jugueteaban en los charcos cristalinos
un anciano sin abrigo señalaba 
la corriente gesticulando una frase
que nadie comprendió. ¡Loco, loco!
gritaban los purretes y reían como
mis golondrinas cuando llevan
gusanitos hasta el nido de sus pichones

había también una muchacha
que corría con su cabello empapado
me saludó –buen día- y continuó
hacia un lugar en dónde alguien la esperaba.

Fui hasta el río a buscar tu nombre
¿recordás que cuando éramos niñas
nos gustaba ir al río en estos días
a buscar los nombres de los muertos?

¡Ah! mi triste corazón ha comprendido
que  esta mañana encontré  el tuyo
en los ojos de los locos de la lluvia.


(a María Cristina) de "Cuerpo de Piedra"


Ana Danich 26 de Diciembre de 2014