SOLO LAS PALABRAS QUE MERECEN EXISTIR, SON LAS PALABRAS MEJORES QUE EL SILENCIO.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

ESCRIBIRTE


Escribir una palabra
no dos, ni diez, sino una.
Escribir una palabra
con las sílabas del viento
o las letras de la tierra,
con las vocales del fuego
o las consonantes del mar.
No importa quien la escriba,
puedo ser yo o podés ser vos,
escribirla y que contenga
imprescindibles mensajes de vida.
Escribirla en la mano
para que entibie…
para que cuando nos encontremos
te regale o me regales un color,
que puede ser azul o el que prefieras.
Escribir una palabra,
que puede ser colibrí, golondrina, alas,
que nos enseñe a volar con el grácil arabesco
de los interrogantes eternos de Beatriz.
Escribirla y que planeé etérea, un leve roce,

un aleteo, iluminando las miradas.

(a Cristina)

Ana Danich  12 de Noviembre de 2013





                   


lunes, 11 de noviembre de 2013

Escucho rugidos de leones que acechan
soy cebra encarcelada en mi propia piel.

NOSOTROS

Nosotros los rabiosos masticamos las uvas de la ira,
besamos los pies helados de la muerte,
desobedecemos las prácticas de la ley.
Nosotros los odiosos fumamos la pipa del rencor,
vagamos entre sombras calcinadas y disturbios,
desnudos caminamos entre las brasas de la fe.
Sin lágrimas ni paisajes de amores condenados,
como perro hambriento mordemos el cuello
de la tibia oveja que no quiere descarriarse.
Nosotros, oímos el grito furioso de la horda
silenciamos la orgía brutal de las monedas.
Nosotros somos los malditos, no leales
no armoniosos, no prudentes de la iglesia
que amanceba al animal y lo redime
como a vaca  que muge su vergüenza
y se entrega al sacrificio de la gloria.
Nosotros somos los que otros no, sin culpa
clavamos el estilete en los párpados del ciego
y revelamos si existe un otro lado de sus ojos.

Ana Danich



sábado, 9 de noviembre de 2013

UNIVERSOS PARALELOS

Entre sueños divisó una piedra tallada que se erguía a diez metros. La niebla invadió el camino. Anduvo a paso lento entre los vientos que agitaban su cuerpo. En sentido opuesto avanzaba otro a la misma distancia de la piedra. Era una imagen que repetía sus mismos movimientos. Se acercaba y la imagen la imitaba. Una eterna repetición de pasos condenados. No pudo medir los minutos ni sabía si habían pasado horas o años en esa marcha continua. Los dos cuerpos caminaban en sentido contrario acercándose a la piedra, uno de ellos a la derecha y el otro a la izquierda.  Percibió que la eternidad le estaba arrebatado el presente en un imperceptible golpe de tiempo. ¿Fugacidad? No lo sabía. Continuó caminando hasta llegar del lado izquierdo. El otro cuerpo se ocultaba del lado derecho. Se detuvo frente a la piedra  y contempló el  agujero negro que se abría como la boca gigante de un gusano. Había perdido toda noción de la realidad. El agujero se agrandó a medida que lo miraba, en su circunferencia una fuerza centrípeta curvó su cuerpo a velocidad infinita. Sintió como el giro vertiginoso la absorbió. No supo medir el lapso. De pronto un estallido  la convirtió en luz. Del otro lado alguien la esperaba. En el universo paralelo había encontrado su otro yo.


lunes, 21 de octubre de 2013

MIEDO


Nada más que una triste vanidad de huesos que no fueron,

una estructura de hombre que persiste en la memoria,

nos arrancamos los labios para no reír tu risa alucinada

hoy suturada con las astillas de tu féretro / Él es el que

alguna vez estuvo aquí por el obstinado deseo de existir,

es larga la espera que se filtra entre los párpados del miedo.

Insistencia de las manos que tejieron aquel día la mortaja

y los adioses de una tarde bajo el cielo / Octubre es silencio.

Una lechuza rompió el crepúsculo con su batir de alas

la nochecita se adentro en el río y los faroles del adiós

destellaron  la última plegaria. Vano intento es revivir.

Todos recorremos sin saberlo el sendero de la Nada.


Ana Danich (a Fabricio Simeoni)


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Hoy diecisiete de septiembre
dos de la madrugada
hace treinta y siete años
patadas
capuchas
falcon verde
colmillos afilados
temblor
preguntas
silencio
túneles
mordaza
grito ahogado
hermano
¿por qué por qué?
desaparecido
hoy diecisiete de septiembre
de mil novecientos setenta y seis...

lunes, 2 de septiembre de 2013

Disparates



 Tres cuartas partes de un cuerpo salieron a caminar la mañana. La otra cuarta   decidió quedarse sola sin saber para qué. Leer no podía porque sus  ojos y  la cabeza estaban en las tres cuartas partes que andaban por ahí, disfrutando la mañana. Tampoco podía pasar las páginas de algún libro ni hacer algo útil, ya que las manos habían salido a pasarla bien con las otras tres.   Éstas  recorrieron las veredas con lapachos y sus capullos en flor adornando la costanera.   Observaron la angosta franja de ceibos que hermoseaban la isla y las gaviotas cuando picoteaban la cabeza de  pececitos que asomaban sus coronas plateadas en una estela que el sol pintaba sobre el río. Entre las matas floridas apareció  una gata tricolor  y se acercó maullando hasta el  pie del cuerpo que se mantenía firme. Las tres, en silencio, se inclinaron para acariciarla. Una niñita de 5 años se arrodilló a un costado diciendo: - Esta gata se llama Ana,  igual que yo-. ¡Eh!...exclamó con un silbido de asombro una de las partes del cuerpo,  –Y yo también - . Las tres Ana maullaron al compás del murmullo del viento y se despidieron con la promesa de un nuevo encuentro, un día de estos, a la misma hora y en el mismo lugar.  Mientras tanto la parte del cuerpo que había decidido quedarse solitaria sin saber por qué, se sentía impaciente, elucubrando qué podrían estar haciendo a esas alturas las tres cuartas partes del cuerpo que habían decidido salir a disfrutar esa mañana de luces que teñían los mástiles de barcos ultramarinos. Pensó: ¿cómo puede ser que tres cuartas partes de un cuerpo puedan salir a caminar?. Eso, ¡es físicamente imposible!. Lo que esa  aburrida parte del cuerpo que había decidido quedarse mascullando en su infinita soledad no sabía, es que la mayoría de las veces, la imaginación, no necesita muletas.